Vitamina D en dosis alta durante 21 días: sube el 25(OH)D, no mejora el rendimiento anaeróbico
Un ensayo aleatorizado y doble ciego en hombres físicamente activos comparó 10.000 UI diarias de vitamina D3 durante 21 días frente a placebo. El nivel sanguíneo subió un 55,7 %, pero el rendimiento en un doble test de Wingate no mejoró. Sí hubo cambios en algunos marcadores inflamatorios, sin medir recuperación funcional.
Resultados iniciales: un estudio, muestra pequeña o seguimiento corto.
La vitamina D es uno de los suplementos más repetidos en el entorno deportivo, casi siempre con la misma promesa implícita: más rendimiento y mejor recuperación. Un ensayo aleatorizado y doble ciego publicado el 4 de septiembre de 2026 en Frontiers in Physiology puso a prueba esa idea con una pauta corta y agresiva, y el resultado principal es un no: el nivel en sangre subió con claridad, el rendimiento no.
Qué se hizo exactamente
El trabajo, firmado por Katarzyna Grześkiewicz, Jan Mieszkowski y colaboradores de varias universidades polacas y de Matej Bel (Eslovaquia), asignó al azar y de forma doble ciego a treinta hombres físicamente activos a dos grupos: vitamina D3 a 10.000 UI diarias en aceite vegetal (n = 15, 24,21 ± 4,35 años) o aceite vegetal como placebo (n = 15, 23,15 ± 3,44 años). Tres participantes quedaron excluidos por incumplimiento, así que el análisis final se hizo con 27 (14 y 13).
La prueba de esfuerzo fue un doble test anaeróbico de Wingate: dos series de treinta segundos a intensidad supramáxima sobre cicloergómetro, un protocolo pensado justamente para exprimir la vía anaeróbica y provocar una respuesta inflamatoria aguda. Se extrajo sangre en cuatro momentos, antes y después del periodo de suplementación.
Qué encontraron
La suplementación funcionó como suplementación: la concentración de 25(OH)D en reposo aumentó un 55,7 % en el grupo de vitamina D3. Lo que no cambió fue el rendimiento. En las variables del Wingate no hubo efecto diferencial de la vitamina D frente al placebo sobre el rendimiento anaeróbico.
En el terreno inflamatorio sí aparecieron diferencias. En reposo, la suplementación se asoció a concentraciones más bajas de IL-1β e IL-6 y más altas de IL-10. Tras el doble Wingate, el grupo de vitamina D mostró una respuesta atenuada de IL-1β, concentraciones más bajas de IL-1RA durante el periodo posesfuerzo y valores más altos de IL-10. En cambio, pese al marcado aumento de IL-6 inducido por el ejercicio, su curso temporal posesfuerzo no difirió entre grupos.
Por qué un marcador que cambia no es una mejora
Aquí está el punto que más se malinterpreta. Las citocinas son señales bioquímicas, no resultados. Que la IL-1β suba menos o la IL-10 esté más alta describe cómo respondió el sistema inmunitario a un esfuerzo brutal, pero no dice si el deportista se recuperó antes, rindió mejor al día siguiente o toleró más carga. Los propios autores lo escriben sin ambages: la recuperación se evaluó únicamente mediante marcadores inflamatorios, sin ninguna medida funcional, así que los hallazgos no demuestran una mejor recuperación.
Tampoco conviene leer la inflamación posesfuerzo como algo simplemente malo que hay que apagar. La respuesta inflamatoria aguda al ejercicio forma parte del proceso de adaptación. Modularla puede ser útil en algunos contextos y contraproducente en otros, y este ensayo no estaba diseñado para responder a esa pregunta.
Qué demuestra y qué no demuestra
Lo que aporta es una comprobación limpia, aleatorizada y doble ciego de una pauta concreta: 10.000 UI diarias durante tres semanas elevan mucho el 25(OH)D y no mejoran el rendimiento anaeróbico máximo en hombres jóvenes activos. Es un resultado valioso precisamente por ser negativo en el desenlace de rendimiento, que es el que suele venderse.
Lo que no demuestra es que la vitamina D sea inútil, ni que lo sea en personas con déficit real. Los autores señalan que la respuesta puede depender del estado inicial de 25(OH)D y proponen que futuros estudios estratifiquen a los participantes según ese nivel. Esa pregunta sigue abierta.
Límites que conviene tener delante
- Muestra pequeña: 30 asignados, 27 analizados. Suficiente para efectos medianos, no para capturar toda la variabilidad de respuesta.
- Solo hombres jóvenes físicamente activos. No se extiende a mujeres, a población mayor ni a deportistas de élite.
- La ingesta de macronutrientes y antioxidantes y la carga de entrenamiento no se registraron de forma objetiva.
- La recuperación se midió solo con biomarcadores; no hubo medidas funcionales de recuperación.
- El doble Wingate es un modelo de esfuerzo supramáximo muy específico: la respuesta observada refleja ese protocolo, no cualquier tipo de ejercicio.
- Tres semanas pueden ser poco tiempo para observar efectos a más largo plazo sobre el rendimiento.
- No se estratificó por estado inicial de vitamina D, así que no se sabe si quienes parten de niveles insuficientes responderían distinto.
Lectura práctica, sin recetas
La conclusión razonable no es tomar ni dejar de tomar nada por lo que diga un ensayo de tres semanas. Es más sencilla: subir el número analítico no es lo mismo que rendir más. Una dosis alta de vitamina D corrige un valor en sangre con eficacia, y eso puede tener sentido clínico cuando hay un déficit documentado, algo que corresponde valorar a un profesional sanitario con una analítica delante. Como palanca de rendimiento anaeróbico en gente joven y activa, este trabajo no la respalda. Aquí no se recomiendan dosis: 10.000 UI diarias es una pauta alta usada en un contexto experimental controlado y no es una pauta de autoconsumo.
Qué no demuestra
- No demuestra que la vitamina D3 mejore el rendimiento anaeróbico: en este ensayo no hubo efecto diferencial frente a placebo.
- No demuestra una mejor recuperación funcional: no se midió ninguna variable funcional de recuperación.
- No permite concluir que los cambios en citocinas se traduzcan en beneficios de rendimiento, adaptación o salud.
- No responde qué ocurre en personas con déficit de vitamina D: no se estratificó por estado inicial.
- No es extrapolable a mujeres, población mayor, deportistas de élite ni a otros tipos de ejercicio distintos del Wingate.
- No establece una pauta recomendable de suplementación: la dosis empleada es alta y se usó en condiciones experimentales controladas.
Fuentes
- Effects of 21-day vitamin D supplementation on sports performance and exercise-induced inflammation: a randomized double-blind trial · Frontiers in Physiology · 2026-09-04 · Ensayo aleatorizado
- Texto completo en abierto del ensayo (Frontiers in Physiology) · Frontiers · 2026-09-04 · Ensayo aleatorizado
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