Periodización por bloques en fútbol juvenil: 18 semanas de datos y una conclusión más pequeña de lo que parece
Un seguimiento de 18 semanas competitivas en quince futbolistas de élite sub-19 midió carga interna y externa en 54 entrenamientos y 16 partidos con GPS de 10 Hz. El sprint y el Yo-Yo IR1 mejoraron a lo largo de la temporada, y los partidos fueron sistemáticamente más exigentes que los entrenamientos. Lo que no hay es grupo de comparación.
Resultados iniciales: un estudio, muestra pequeña o seguimiento corto.
«Periodización por bloques» es una de esas etiquetas que en preparación física se repiten con más convicción que evidencia. La idea es concentrar el estímulo: en lugar de entrenar un poco de todo cada semana, se agrupan cargas afines en bloques de varias semanas. Un trabajo publicado el 7 de septiembre de 2026 en BMC Sports Science, Medicine and Rehabilitation aporta algo poco frecuente sobre este asunto: datos de carga reales, semana a semana, de una temporada completa de fútbol juvenil de élite. Aporta datos; no aporta un veredicto.
Qué hicieron exactamente
Evrensel Heper, Erkan Akdoğan, Fezan Mutlu y Ali Onur Cerrah, de la Universidad Técnica de Eskişehir y la Universidad Osmangazi de Eskişehir, siguieron durante 18 semanas de competición a quince jugadores varones de la cantera de un club profesional que competía en la Liga Élite Turca sub-19 de la temporada 2021-2022. La edad media era de 17,6 ± 0,95 años.
El programa se organizó en un modelo de tres fases con bloques de tres semanas dentro de ciclos de seis. Durante ese periodo se registraron 54 sesiones de entrenamiento y 16 partidos oficiales, con unidades GPS de 10 Hz y monitorización de frecuencia cardiaca para capturar a la vez la carga externa (lo que el jugador hace) y la interna (lo que le cuesta). La condición física se evaluó con el test Yo-Yo de recuperación intermitente nivel 1, sprints de 10, 20, 30 y 40 metros, el test de agilidad Arrowhead y un test de sprints repetidos.
Qué cambió a lo largo de la temporada
Se observaron mejoras significativas con el tiempo en el rendimiento de sprint en las cuatro distancias medidas —10, 20, 30 y 40 metros— y en el Yo-Yo IR1, el test que estima la capacidad de repetir esfuerzos intermitentes de alta intensidad. En cambio, la agilidad y el rendimiento en sprints repetidos no siguieron una línea ascendente limpia: variaron en función del momento de la temporada.
El segundo hallazgo es el que más ordena la práctica diaria: los partidos oficiales fueron, en general, más exigentes que los entrenamientos en la mayoría de las variables monitorizadas, incluida la carga total, la frecuencia cardiaca máxima, la velocidad máxima, la carrera a intensidad moderada, la actividad de sprint y las aceleraciones y deceleraciones.
Por qué esto no convierte a los bloques en la mejor periodización
Aquí está la frontera que no conviene cruzar. Este es un seguimiento de un solo grupo a lo largo del tiempo, no un ensayo aleatorizado con un grupo que entrenase con otra estrategia de periodización. Sin comparador, no hay forma de saber cuánto de la mejora corresponde al modelo de bloques y cuánto al simple hecho de entrenar y competir durante 18 semanas, a la maduración de jugadores de 17 años, al efecto de familiarización con los tests o a la propia carga acumulada de los partidos.
Los autores lo formulan en términos deliberadamente prudentes: los hallazgos sugieren que la periodización por bloques en temporada puede apoyar el desarrollo físico en futbolistas jóvenes de élite. «Puede apoyar» no es «es superior a». Cualquier titular que convierta esto en una recomendación de método está añadiendo algo que el diseño no contiene.
La parte más sólida: el partido manda
La comparación entre carga de partido y carga de entrenamiento sí es descriptiva y directa, y es probablemente lo más aprovechable del trabajo. Si el partido impone picos de velocidad, de aceleración y de esfuerzo a alta intensidad que el entrenamiento habitual no reproduce, esa diferencia es información objetiva para cualquiera que planifique: no es una teoría, es lo que registraron los dispositivos durante 16 encuentros oficiales.
Es también la lectura que mejor encaja con la doctrina SDC: el cuerpo se adapta al estímulo al que se expone realmente, no al que figura en la planificación. Medir la distancia entre ambos es más útil que discutir etiquetas de periodización.
Utilidad práctica, con el freno puesto
- Sirve como referencia descriptiva de qué exige una temporada competitiva sub-19 monitorizada con GPS, no como protocolo a copiar.
- Refuerza el argumento de medir carga interna y externa a la vez: la velocidad recorrida y el coste fisiológico no cuentan lo mismo.
- Recuerda que los tests no evolucionan en bloque: sprint y capacidad intermitente pueden mejorar mientras agilidad y sprints repetidos fluctúan.
- No autoriza a trasladar el modelo a otras edades, a mujeres, a categorías no élite ni a otros deportes.
- No sustituye el criterio del cuerpo técnico ni el seguimiento médico: aquí no se prescribe ninguna carga concreta.
Límites que conviene tener delante
- Quince jugadores de un único club: muestra pequeña y contexto muy específico.
- Sin grupo control ni comparación con otra periodización: no hay contrafactual.
- Diseño observacional longitudinal: los cambios con el tiempo no son atribuibles con seguridad al modelo de bloques.
- Solo varones de élite sub-19; no extrapolable a mujeres, adultos, amateurs u otros deportes.
- Datos de la temporada 2021-2022: calendario, plantilla y contexto competitivo son los de ese año concreto.
- Versión temprana revisada por pares, sujeta a edición antes de la versión definitiva.
Si te interesa cómo se interpretan estos indicadores de carga y capacidad sin convertirlos en promesas, en Secretos del Cuerpo tenemos publicaciones dedicadas a qué mide realmente cada uno de ellos.
Qué no demuestra
- No demuestra que la periodización por bloques sea superior a otras estrategias de periodización: no hubo grupo comparador.
- No establece causalidad entre el modelo de bloques y las mejoras de sprint o Yo-Yo IR1: el diseño es observacional y longitudinal.
- No descarta que la maduración, la familiarización con los tests o la propia competición expliquen parte de los cambios.
- No aporta datos sobre lesiones, salud a medio plazo ni tolerancia individual a la carga.
- No es extrapolable a mujeres, adultos, categorías no élite ni a otros deportes.
- No constituye una prescripción de cargas, volúmenes ni intensidades para ningún equipo concreto.
Fuentes
- Effects of in-season block training periodization on training and match loads in elite young soccer players · BMC Sports Science, Medicine and Rehabilitation · 2026-09-07 · Estudio observacional
- Texto completo en abierto del estudio (Springer Nature Link) · Springer Nature · 2026-09-07 · Estudio observacional
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